Mapa

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Mapa es una hembra de Labrador Retriever que fue adquirida en el mes de octubre de 2013 en el criadero Diana Campo de Madrid. Es la segunda perra con que cuenta la Fundación y desde hace algún tiempo realiza terapias y asistencia en los diversos centros concertados de la Comunidad de Madrid.

Su selección de criadero, línea, orígenes, ascendencia genética y familia fueron cuidadosamente estudiados. Entre la elección de criterios se observó que es un animal muy dócil y sociable, con buenos parámetros clínicos y muy sano. Como ocurre con Mía, Mapa será entrenada durante toda su vida como animal de terapia. Desde la temprana edad de los tres meses, ha sido socializada y adiestrada, poco a poco y con mucha paciencia, como perro terapia.

Con ella ha comenzado un nuevo proyecto que se caracteriza por las ganas de trabajar y la ilusión con que la Fundación desea transmitir, a través de su trabajo con las personas dependientes, todos sus valores.

 

El Labrador Retriever

La Fundación Canis Majoris, como promotora de diversas actividades de terapia asistida, es dueña de varios perros de terapia. Sin embargo, para trabajar con este tipo de animales, no se debe olvidar nunca que, ante todo, son animales de compañía y que deben ser cuidados y mimados como tales. El perro forma parte de la unidad terapéutica, y como tal, no debe ser explotado ni utilizado.

El verdadero valor añadido que aportan los perros a un proyecto como éste es que adoptan una actitud afectiva y de gran apego hacia el ser humano y las reacciones que provocan, tanto en sus dueños como en las personas que viven o trabajan diariamente con ellos, son extraordinarias.

El mundo de la TAA está en constante evolución y ya se han comprobado los beneficios para el usuario en las terapias con delfines, caballos, burros y monos. Para realizar labores de terapia, sin embargo, no sirve “cualquier” mascota. En el caso de los perros, deben tener un carácter equilibrado y han de ser capaces de aprender tareas complejas en poco tiempo y con facilidad. Este tipo de animales no pueden distraerse ante ninguna situación y han de estar capacitados para desenvolverse cómodamente en cualquier lugar donde se encuentren sin presentar signos de agresividad. Entre las razas de perros que mejor responden al trabajo terapéutico está el Labrador Retriever, el Golden Retriever y el Pastor Alemán, además de otras razas de pequeño tamaño como el Jack Russell.