Abandono de perros en verano

A pesar de las constantes campañas de sensibilización promovidas por instituciones públicas y organizaciones privadas, el abandono de animales de compañía continúa siendo uno de los problemas más persistentes en España. El último informe de la Fundación Affinity, publicado en 2024, revela que más de 288.000 perros y gatos fueron recogidos en refugios y protectoras a lo largo del año, una cifra que apenas ha variado en la última década. Esta realidad se agrava durante los meses de verano, cuando el número de abandonos se incrementa notablemente, coincidiendo con el inicio de las vacaciones estivales.

Uno de los principales factores que explican este repunte estacional es la dificultad que encuentran muchas personas para incluir a sus animales en los planes vacacionales. Ya sea por restricciones en alojamientos, falta de medios o desinformación, miles de familias optan por deshacerse de sus mascotas de forma definitiva o las dejan a su suerte, con consecuencias fatales. A ello se suman otros motivos como los cambios en los horarios laborales, las mudanzas propias del verano o la adquisición impulsiva de animales como regalos, sin haber evaluado previamente las responsabilidades que implica su cuidado a largo plazo.

El abandono representa un grave acto de irresponsabilidad que provoca un profundo sufrimiento en los animales afectados. La pérdida del hogar conlleva la falta de manutención, la exposición a enfermedades, accidentes y situaciones de estrés que comprometen su bienestar físico y emocional. Además, esta situación tiene repercusiones sociales y sanitarias: la presencia de animales vagando por calles y carreteras representa un riesgo creciente para la seguridad vial, como ha señalado en varias ocasiones la Dirección General de Tráfico (DGT), así como para la salud pública, especialmente en entornos urbanos.

Pese al incremento del número de refugios y protectoras en los últimos años, estas entidades trabajan con recursos limitados y no pueden absorber la elevada cifra de abandonos, lo que genera una saturación que, en algunos casos, puede conducir a la práctica del sacrificio por falta de espacio o medios. La Red Española de Identificación de Animales de Compañía (REIAC) informa que únicamente el 35% de los animales recogidos están debidamente identificados mediante microchip, dificultando enormemente la localización de sus propietarios y reduciendo las posibilidades de retorno al hogar.

Existen soluciones viables para evitar este desenlace. La contratación de cuidadores profesionales a domicilio o el uso de residencias especializadas son opciones cada vez más accesibles que permiten a los propietarios planificar sus vacaciones sin desatender a sus animales. Estas alternativas no solo aseguran el bienestar de la mascota, sino que también fomentan una tenencia responsable basada en la previsión y el compromiso.

En este contexto, resulta fundamental adoptar una actitud responsable desde el momento en que se decide incorporar un animal a la familia. Informarse adecuadamente sobre sus necesidades, comprometerse con su educación y salud, y tomar medidas preventivas como la identificación electrónica son pasos esenciales para garantizar su protección. El Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, a través de sus campañas públicas, insiste en la importancia de la adopción responsable como vía prioritaria frente a la compra impulsiva.

La Fundación Canis Majoris, en su firme compromiso con el bienestar animal, continúa apoyando activamente a las organizaciones que luchan contra el abandono y cuidan de los animales rescatados. Asimismo, trabaja por concienciar a la población sobre la importancia de garantizar su bienestar durante todo el año. Como recuerdan desde la Fundación, los animales no son objetos ni pasatiempos estacionales, sino seres vivos que ofrecen cariño, compañía y lealtad, y merecen respeto, protección y cuidado continuado.

Es necesario que la sociedad en su conjunto —ciudadanía, administraciones, empresas y medios de comunicación— se implique de manera decidida para frenar esta problemática. La mejora de la legislación, el fortalecimiento del apoyo económico a las protectoras y el fomento del voluntariado y las donaciones son herramientas clave para avanzar hacia una sociedad más ética y compasiva. Solo mediante un esfuerzo colectivo será posible erradicar el abandono y garantizar que ningún animal vuelva a ser dejado atrás.

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