Cómo proteger a nuestros compañeros durante el verano

Con la llegada de la época estival, el calor afecta tanto a las personas como a los animales. Desde la Fundación Canis Majoris, entidad dedicada a la intervención asistida con perros, queremos destacar la importancia de velar por el bienestar de nuestros compañeros caninos durante los meses más calurosos del año, ofreciendo una serie de recomendaciones útiles para proteger su salud y garantizar un verano seguro y agradable para todos.

Durante los días de calor intenso, es frecuente que los perros se muestren más cansados, inapetentes o reacios a realizar sus rutinas habituales. Esta respuesta es natural, ya que las altas temperaturas influyen directamente en su nivel de actividad, en su apetito y en su comportamiento general. Sin embargo, más allá del letargo estival, existen riesgos reales que deben ser tenidos en cuenta, como la deshidratación y el temido golpe de calor.

Entre los síntomas más comunes de un golpe de calor en perros se encuentran la respiración agitada, salivación excesiva, temblores, vómitos, diarrea, debilidad y aumento de la temperatura corporal. La temperatura normal de un perro oscila entre los 38 ºC y los 39 ºC, pero durante un episodio de sobrecalentamiento puede superar los 42 ºC, lo cual supone una emergencia veterinaria.

Consejos para combatir el calor en los perros:

  1. Hidratación constante:
    Asegúrese de que su perro tenga siempre agua fresca y limpia a su disposición. Puede colocar varios recipientes en distintas zonas de la casa y renovarlos con frecuencia. También se pueden ofrecer cubitos de hielo o preparar helados caseros a base de frutas aptas para perros (como sandía o plátano, sin semillas).
  2. Evitar paseos en horas de calor:
    Los paseos deben realizarse a primera hora de la mañana o al anochecer, evitando las horas centrales del día. El asfalto caliente puede causar quemaduras en las almohadillas de sus patas. Para comprobar si la superficie es segura, puede colocar la palma de su mano sobre el suelo durante cinco segundos.
  3. Refugio fresco y ventilado:
    En el hogar, es importante que el perro disponga de un espacio fresco, ventilado y alejado del sol directo. Se pueden usar alfombrillas refrigerantes, ventiladores o incluso paños húmedos para aliviar el calor.
  4. No cortar el pelo en exceso:
    Aunque puede parecer que un corte de pelo favorece la ventilación, el pelaje también actúa como aislante térmico. Es preferible mantener una longitud adecuada y cepillar con regularidad para eliminar el pelo muerto y permitir una mejor regulación del calor.
  5. Protección solar:
    Algunas zonas sensibles como la nariz, las orejas o el vientre (especialmente en perros de piel clara o con poco pelo) pueden requerir el uso de protector solar específico para animales.
  6. Nunca dejar al perro en el coche:
    Aunque parezca evidente, es fundamental insistir en que un vehículo estacionado puede alcanzar temperaturas letales en cuestión de minutos, incluso con las ventanillas entreabiertas. Bajo ninguna circunstancia debe dejarse a un perro solo en el interior de un coche.

Desde la Fundación Canis Majoris, animamos a todos los propietarios y profesionales del ámbito animal a extremar las precauciones durante el verano y a prestar especial atención a los signos de alerta que puedan poner en riesgo la vida de los perros. El bienestar animal forma parte de nuestro compromiso, y proteger a nuestros compañeros en esta época del año es una responsabilidad compartida.

Disfrutar del verano junto a ellos es posible si se toman las medidas adecuadas. Con conciencia, prevención y cariño, esta estación puede convertirse en un momento de descanso, alegría y conexión entre humanos y animales.

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