Consejos para la llegada de tu cachorro a la familia

Un buen comienzo: adaptar la llegada de nuestro cachorro a casa es fundamental para el resto de nuestra vida juntos. Significa mucho más que sacarle y alimentarle, hay que establecer unas bases sólidas con un buen vínculo para llevar juntos una vida feliz. Tú y las personas con quienes convives formáis la nueva familia del cachorro, asegúrate de darle toda la seguridad, atención y contacto que necesite para que, de adulto, se convierta en un perro confiado y seguro de sí mismo.

 

Durante las primeras semanas, para que el cachorro se sienta a salvo, es importante que esté tan cerca de ti como sea posible, ya que estar sin su madre y sus hermanos en un sitio nuevo y desconocido, puede ser aterrador para el cachorro. Hasta este momento la madre acudía cuando el cachorro tenía necesidades sociales. A partir de ahora este trabajo te corresponde a ti. Es tu deber cuidarlo y trasmitirle seguridad. Sitúa la cama del cachorro cerca de ti por la noche para que puedas darle consuelo cuando lo necesite. La clave para lograr un perro adulto equilibrado y feliz es conseguir que durante su etapa de cachorro la mayoría de las experiencias sean positivas, al tiempo que empezamos a establecer límites y a enseñar autocontrol frente a ciertas emociones (miedo, frustración, excitación, etc.).

 

Habitúa la casa a su llegada:

  1. Prepara la llegada del cachorro, quitando de su alcance todo aquello que pueda ser apetecible o peligroso y prevé posibles accidentes (tapa la piscina, no dejes la puerta abierta, ten cuidado con las ventanas, les gusta mucho mirar y podría ser peligroso), elimina de su alcance aquellos elementos que puedan ser peligrosos como cables, productos tóxicos, ciertas plantas, medicinas o productos de limpieza.
  2. No dejes cosas por el suelo, puede ser muy peligroso para él comer lo que no debe. Además, hay que tener cuidado con no dejar a su alcance objetos cotidianos que pueden resultar un peligro: las bolsas de plástico, por ejemplo, sobre todo cuando huelen a comida, suponen un grave riesgo porque el can puede meter la cabeza dentro y llegar a asfixiarse. Hay alimentos humanos que son tóxicos para los perros: ojo con dejar encima de la mesa o en cualquier lugar donde el cachorro pueda encontrar los chicles o cualquier dulce que tenga xilitol, chocolate…
  3. Limita los accesos a toda la casa hasta que aprenda qué puede o no morder. Vigílale cuando deambule y si le pillas “entreteniéndose” con lo que no debe, retíraselo y cámbiaselo por uno de sus juguetes con un ¨muy bien” y unas caricias cuando lo coja.
  4. Que tu cachorro tenga siempre sus juguetes disponibles. Para que no se aburra guárdaselos por unos días mientras tiene otros, así conseguirás el efecto novedad.
  5. No dudes en usar un parque de cachorros, así estará seguro y no tendrás que seguirle por la casa todo el rato.
  6. Proporciónale un bebedero y comedero adaptados a su tamaño, así como comida especial para cachorros.
  7. No le des tu ropa u objetos viejos para jugar, él no sabe distinguir la ropa usada de la nueva.

 

Socialización: desde las tres semanas hasta los tres meses de edad es la etapa a la que los etólogos denominan “periodo sensible de socialización” y es, tal vez, la más importante. El objetivo a largo plazo: conseguir un perro equilibrado y feliz al que podrás llevar contigo a todas partes; el objetivo a corto plazo: lograr una asociación positiva para los estímulos (objetos, animales, personas, situaciones, etc.) con los que prevés que tu cachorro se encontrará a lo largo de su vida. Hábitos higiénicos: enséñale hábitos higiénicos adecuados de manera gradual. Algunos perritos tardan más que otros en aprender, pero con paciencia todos lo consiguen.

 

El juego: jugar con tu cachorro favorecerá la creación de un vínculo estable y positivo entre tú y él/ella. Sin embargo, tienes que tener cuidado porque, si no juegas de forma correcta, puede que le estés enseñando conductas inapropiadas sin querer. Ten cuidado con el juego del tira y afloja, en la fase del cambio de dientes, tu cachorro se puede hacer daño y rechazar este tipo de entretenimiento.

 

Enriquecimiento ambiental: enriquecer un ambiente significa situar objetos interesantes en el entorno del perro, con el fin de que pueda utilizar sus sentidos y su cerebro para explorar nuevos estímulos, cuyo objetivo principal es el bienestar del perro (juegos de olfato, juegos cognitivos…).

 

Prevenir el hiperapego: no favorezcas el contacto físico continuo con tu cachorro: deja que se acostumbre a disfrutar de su propio espacio. Promueve comportamientos independientes. No premies la búsqueda de atención continuada. Si sois varias personas en la familia, intentad dividir las tareas que tienen que ver con vuestro cachorro. Si sólo uno de los miembros es quien se ocupa de atender al animal, podría generarse un apego excesivo hacia esa persona. Estimula la independencia de tu cachorro: juegos de inteligencia, de olfato… Haz de tus ausencias situaciones agradables: habitúale de manera gradual (aprovecha un periodo vacacional, pide ayuda a familiares o incluso contrata una guardería de día).

Promueve la tranquilidad y la relajación alrededor de la comida. Darle de vez en cuando un premio en el comedero para que asocie que te acerques a algo positivo nunca está de más. Nunca retires la comida del cachorro. Asegúrate de que el perro siempre tenga acceso a agua fresca.

 

¡¡¡SALUDOS PERRUNOS!!!

 

 

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