El estado emocional de nuestro perro

A la hora de trabajar con nuestro perro, tanto comportamientos básicos como complejos, facilitaremos la convivencia y mejoraremos la relación. Ampliar la comunicación interespecie, incorporando palabras con significado para ambos, resulta muy enriquecedor. El uso de un lenguaje común sienta las bases de la confianza, aportando libertad al perro y tranquilidad al tutor.

Trabajar con tu perro ya sea por necesidad o placer,  fortalece enormemente el vínculo siempre que se convierta en una actividad agradable para ambos. Esto será así siempre y cuando tengamos muy en cuenta que durante las sesiones el estado emocional del perro sea el correcto. Un exceso de carga, exigencia, o prisa puede traducirse en estrés y a pesar de conseguir el comportamiento dañar el bienestar del perro.

Garantizar la colaboración del perro es fácil si ponemos especial atención en cuidar estos dos aspectos.

 

Motivación y refuerzo

Ambos conceptos serán los pilares de un aprendizaje sano y deben ir de la mano para garantizar la colaboración del perro. La motivación le empuja a hacer, actuar, moverse, está puede deberse a factores externos, como el refuerzo (puede ser un premio, un juguete, una caricia, etc.) o factores internos como el mero placer de realizar la actividad (por ejemplo, olfatear o perseguir un conejo). Habrá que tener en cuenta que a niveles muy altos de motivación y emoción será complicado que el perro atienda al tutor o realice lo indicado.

 

Un nivel de motivación alto aumentará su interés por el trabajo y con ello su atención y capacidad de recordar lo tratado, igual que nos pasa a nosotros.

Algunos trucos para conseguirlo son:

  • Hacer la práctica divertida y agradable para ambos, que resulte una actividad conjunta gratificante.
  • Realizar sesiones adecuadas al perro, tanto en duración como en intensidad, evitando un exceso de estrés, frustración o cansancio.
  • Por esto, concluiremos el trabajo dejando al perro con ganas de seguir.
  • Intentaremos terminar trabajando algo que el perro ya domine para finalizar con una gran alabanza e instaurar en él la sensación de logro.
  • Después del trabajo dedica tiempo a jugar, pasear o cualquier otra actividad que le guste.
  • Evita regañar o castigar al perro, esto disminuirá enormemente su motivación.

 

El refuerzo es todo aquello que provoca una repetición voluntaria de la conducta: nos ayudaremos de él para fomentar lo deseado. Podemos hablar de dos tipos: el positivo (cuando añadimos algo), que deberá ser gratificante o el negativo (cuando quitamos algo), que deberá ser desagradable. De esta manera el perro, tanto para obtener lo que desea como para evitar lo que no, realizará la conducta en más ocasiones.

Basando la educación en el refuerzo positivo, garantizaremos el bienestar emocional del perro y fortaleceremos el vínculo, obteniendo excelentes resultados. Cualquier lección asociada a emociones positivas será recordada y aprendida con más facilidad y alegría, aumentando la autoestima y sensación de logro, al igual que nos sucede a nosotros. Utilizar métodos poco amables solo conseguirá que el perro rechace al tutor y por consiguiente al trabajo.

Dichos refuerzos se adaptarán a los gustos y necesidades de cada perro. Habrá que tener en cuenta qué se quiere trabajar y cuál es el nivel de excitación y exigencia que precisa. Analizadas estas variables escogeremos el refuerzo más adecuado que podrá ser social (palabras cariñosas o una caricia) o individual (comida o juguetes). Y mediremos la intensidad del refuerzo, a mayor exigencia mayor valor debe tener para que al perro le compense seguir trabajando y mantenga la motivación. Evitaremos sobreexcitar durante el trabajo ya que la atención se vería mermada.

El refuerzo positivo discontinuo nos será de gran utilidad para mantener la atención y motivación del perro, así como generar expectativa, al no saber cuándo recibirá su gratificación. Se usará igualmente para ir retirando el refuerzo individual de los comportamientos aprendidos e irlo sustituyendo por refuerzo social que, a nuestro entender, debe permanecer siempre.

No debemos olvidar el refuerzo invisible que se obtiene por el “dejar hacer” que permiten muchos tutores en su día a día. Permitiendo al perro que realice determinadas acciones después de una conducta poco deseada por el tutor. Dejar hacer, instaura costumbres que a base de repeticiones se convierten en hábitos difíciles de cambiar.

Una de las más frecuentes es atender a las peticiones del perro cuando demanda comida en la mesa. Comienza con una cara tierna a la que sucumbimos entregando un trozo de comida, el perro aprende rápidamente qué hacer. Según se repite a lo largo de las comidas, convirtiéndose en algo molesto, decidimos que no vamos a darle siempre y solo a veces (utilizando, sin saberlo, el refuerzo discontinuo y aumentando tanto la conducta de pedir en la mesa como la motivación por el premio intermitente). El perro, usará lo aprendido («pongo cara tierna») pero como hemos decidido no darle siempre, hará uso de todo su repertorio (nos dará con la pata, ladrará, llorará) hasta agotarnos y recibir la comida. La experiencia le ha enseñado que siendo insistente le damos comida.

Como hemos indicado antes, evitaremos el refuerzo negativo y el castigo ya que ambos implican situaciones desagradables para el perro. Usar cualquiera de ellos implica el riesgo de ser asociados a eventos distintos de los deseados. Esto ya se da de manera frecuente y sin que los tutores seamos conscientes la mayoría de las veces. Una situación habitual es la que se produce cuando un perro muestra interés en acercase a otro y el tutor, por miedo a que dañen a su perro, tira de este hacia atrás tensando la correa o le aleja con pequeños tirones. Sin el tutor pretenderlo, el perro aprende por asociación, que interactuar con otros iguales es desagradable, pudiendo desencadenar en problemas de miedos y reactividad.

En próximos artículos desarrollaremos técnicas para trabajar de manera amable y respetuosa con nuestros perros, garantizando su bienestar emocional y el éxito del trabajo.

Si quieres ver un vídeo de como enseñarle la habilidad de dar la pata pincha aquí.

 

¡¡¡SALUDOS PERRUNOS!!!

 

 

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