Entrevista a Rosa Meneses, Secretaria General de Reporteros sin Fronteras

Continuamos conmemorando el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra la Mujer. Esta vez, contamos con la colaboración de Rosa Meneses, Periodista Internacional del El Mundo, que participó en el Seminario “Responsabilidad Periodística ante los temas sociales: La primera víctima siempre es la verdad”, organizado por Reporteros sin Fronteras y la Fundación Canis Majoris, donde nos explicó “La gestión del dolor en los conflictos. La guerra desde una perspectiva de género. Las mujeres dobles víctimas”.

Rosa Meneses es reportera de la sección de Internacional del diario El Mundo, especializada en Oriente Medio y Magreb. Como enviada especial ha cubierto en los últimos 15 años acontecimientos políticos y sociales en más de 20 países. Ha enviado sus reportajes desde zonas de conflicto (Líbano, Siria, Irak y Libia), ha cubierto atentados terroristas (Casablanca, París, Túnez…), ha contado las Primaveras Árabes y ha escrito sobre las condiciones de los refugiados sirios en los campamentos de Jordania, Líbano, Turquía e Irak, además de narrar desde el terreno otras catástrofes humanitarias. Es premio Derechos Humanos de Periodismo 2016 por la Asociación Pro Derechos Humanos de España (APDHE) y Ochberg Fellow del Dart Center for Journalism and Trauma. Compagina su trabajo como periodista ejerciendo de secretaria general de Reporteros Sin Fronteras España y recientemente ha sido elegida vicepresidenta del Consejo Internacional de esta misma ONG con sede en París.

En una guerra, ¿Qué cree que aportan en especial las mujeres como periodistas?

Yo defiendo que no hay diferencia entre un hombre y una mujer periodista. Por encima de todo, se es periodista, y cómo contar historias no depende del género sino del desarrollo personal de cada reportero. Aportar una visión especial centrada en el lado humano de las guerras: el dolor, el hambre, la destrucción de vidas y sociedades, hablar de y con las víctimas de los conflictos, contar lo que les sucede a los civiles a ras del suelo depende de la sensibilidad de cada reportero. El periodismo comprometido está por encima del género.

¿Cree que los análisis sobre conflictos armados que se elaboran actualmente incorporan la perspectiva de género?

Cada vez más, pero aún hay mucho camino que recorrer. Si en los análisis de los conflictos, en las negociaciones de paz, en los periodos de transición y postconflicto se contara seriamente con la voz y con el punto de vista de las mujeres, se llegaría a conclusiones mucho más sólidas y la paz sería mucho más duradera. Hay estudios que demuestran que cuando las mujeres participan en los procesos de negociación en conflictos, el acuerdo logrado tiene un 35% más de probabilidades de prolongarse al menos durante 15 años.

¿Los medios de comunicación son el motor del cambio hacia la igualdad? ¿Tienen también perspectiva de género?

Sí, los medios de comunicación tenemos la responsabilidad y debemos asumirla. Somos un motor de cambio hacia la igualdad. No siempre se cuenta con perspectiva de género, pero desde el histórico 8-M el panorama está cambiando y hay profesionales que cada vez son más conscientes de que hay que ampliar la visión y ser inclusivo. No obstante, aún las mujeres somos un porcentaje menor de las personas sobre las que se lee, ve o escucha en los medios. También somos un porcentaje mínimo en los puestos de decisión. Hay progresos, pero lentos; se sigue presentando una visión del mundo centrada en el punto de vista masculino. Eso tiene que cambiar.

En una guerra, la violencia, de cualquier tipo es más virulenta en mujeres y niños ¿Por qué cree que es utilizada como un arma de guerra?

Es un instrumento para perpetuar las heridas en las comunidades y en las sociedades: sembrar el miedo, el terror. Las guerras han cambiado en las últimas décadas del siglo XX. En los conflictos del pasado la mayoría de las víctimas eran combatientes. A partir de la Guerra Civil española (el bombardeo de Guernica en 1937 es el primero que se lanza contra una población urbana en Europa), cuando se ensaya la guerra total, y sobre todo desde la Segunda Guerra Mundial, todo eso cambió y las principales víctimas y objetivos son los civiles desarmados. Utilizar la violencia contra mujeres y niños indefensos es una técnica cruel y brutal para humillar y ensañarse con el enemigo, asegurarse de que los efectos psicológicos estarán presentes durante generaciones.

A pesar de que diferentes tribunales internacionales consideran la violencia sexual como crimen de guerra ¿Considera que estos avances tienen resultados reales?

Creo que se ha avanzado mucho, sobre todo desde la Guerra de Bosnia, para investigar y penar estos crímenes. Pero hay que trabajar más en los resultados reales, en paliar el alto índice de impunidad que todavía existe en contextos de conflicto, dedicar fondos y personal de justicia para que se investigue y se castiguen estos crímenes de guerra. Hace unas semanas, una víctima yazidí de esclavización sexual por parte de miembros del grupo terrorista autoproclamado Estado Islámico en Irak denunció que uno de sus agresores la había encontrado en la ciudad de Alemania donde se había refugiado tras lograr escapar. Eso no puede pasar. Las mujeres y lo que nos pasa debemos ser tomadas en serio. Incluso en contextos de paz a las mujeres nos cuesta que nos escuchen y que se castigue a los que nos agreden. Aquí en España tenemos el indignante caso de la sentencia de “La Manada”.

Usted ejerce un periodismo comprometido, ¿De qué forma usa la profesión para ayudar a las mujeres víctimas de algún tipo de violencia?

Intento hacer bien mi trabajo: escuchar a las personas, a las víctimas, y contar sus historias para que nadie pueda decir que “no sabía” lo que estaba pasando en ese lugar. Mi empeño es dar voz a las víctimas y denunciar los abusos contra los derechos humanos para que la sociedad lo sepa y reaccione y pida explicaciones a sus dirigentes. Eso es el Periodismo. Para eso estamos los periodistas.

 

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