Entrevistamos a Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva, Presidente de la Asociación Española de Prevención contra el Acoso Escolar, por el Día Internacional contra el Bullying

Entrevistamos a Enrique Pérez-Carrillo de la Cueva, Presidente de la Asociación Española de Prevención Contra el Acoso Escolar (AEPAE). En la Asociación se realizan labores de prevención, mediante intervenciones formativas al alumnado, al personal docente y a las familias. También intervienen ayudando a las víctimas y reeducando a los acosadores. Dan soporte a las familias que necesitan ayuda y las asesoran en el proceso de denuncia y seguimiento de los casos de acoso escolar.

La Fundación Canis Majoris y la Asociación Española Contra el Acoso Escolar, firmaron un convenio de colaboración el año pasado para establecer acciones conjuntas dirigidas a la formación e intervención del Acoso Escolar.

Enrique nos cuenta su experiencia y cuál es su enfoque para prevenir e intervenir en situaciones de acoso escolar:

¿Podrías hablarnos un poco de ti y de tu trayectoria profesional?

Nací hace 51 años en Málaga y por motivos familiares y laborales me trasladé a vivir a Madrid a los 17 años. Me licencié en Periodismo y estudié dramaturgia en la RESAD. Desde niño he practicado artes marciales siendo hoy uno de los mayores expertos en defensa personal del mundo, obteniendo el galardón Masters Hall of Fame USA en el año 2012, a la excelencia en las artes marciales y a su aplicación en proyectos educativos y sociales. Combino ambas facetas: la docencia en artes marciales y el periodismo, escribiendo artículos y libros. Fundamos la asociación hace ya 15 años y somos un referente tanto a nivel nacional como internacional.

¿Cómo definiríais el acoso escolar?

Existen muchas definiciones de acoso escolar. Unas más académicas que otras. A nosotros nos gusta utilizar una muy sencilla y clara. El acoso escolar es cualquier forma de maltrato verbal, físico o psicológico reiterado que se produce dentro del entorno escolar y/o en las redes sociales. Entendemos maltrato como cualquier conducta que genere daño y reiteración cuando no es un hecho puntual o una casualidad. A  partir de tres veces la reiteración comienza a ser sistemática y comienza a normalizarse.

Independientemente de las medidas legales que se puedan adoptar para impedir que el acoso continúe, ¿Hacia dónde deberían enfocarse las medidas destinadas a acabar con el acoso escolar?

Son necesarias medidas preventivas y no solo reactivas, como los protocolos de actuación. Podríamos hacer un paralelismo con un incendio. Los protocolos de incendios actúan cuando la casa ya está ardiendo y después de apagarlo, los daños son irreparables y requieren de una costosa reforma.

En Finlandia, se ha implantado un método denominado Kiva ¿Crees que este sistema funcionaría en España?

Es una pregunta que nos hacen continuamente. En nuestro país se le suele dar más importancia a lo que viene de fuera que a lo autóctono: somos un país cainita. Finlandia es un país nórdico. Ni el clima, ni el temperamento, ni el sistema educativo, tienen nada que ver con España. El plan KIVA es un plan bien estructurado pero mejorable. Se centra en la figura del observador, que es esencial para romper la ley del silencio y la perniciosa tendencia del observador pasivo. Pero no trabaja de manera específica con las víctimas y los acosadores, como hacemos nosotros, y tampoco mide la incidencia del acoso escolar con una herramienta psicométrica precisa, en la pre-intervención y en la post-intervención, para poder valorar de manera precisa la efectividad del proceso. AEPAE si hace todo esto, además de trabajar con los observadores.

¿Qué indicios nos hacen sospechar de qué existe acoso escolar? 

Existen una serie de señales de alerta, que van desde la más básica que el temor o negación de un menor a ir al centro escolar. De ahí hacia situaciones de mayor gravedad, como dolores de tripa y de cabeza, que son somatizaciones anticipatorias de lo que le volverá a ocurrir al día siguiente. Disminución del rendimiento escolar. Insomnio y pesadillas. Enuresis o hacerse pis encima. Explosiones de ira. Fobia social. Y en casos muy graves autolesiones e ideación suicida. Entendamos que el acoso es un proceso sumatorio y  que cuanto más tiempo pase, mayor daño se produce.

¿Cuál es el perfil del niño acosado? 

No existe un perfil específico de niño acosado. Y lo afirmamos después de haber tratado a más de 4.000 víctimas. Hay dos circunstancias que ponen a un niño o niña en el foco: la singularidad y la oportunidad. Que tenga alguna característica que le diferencie del grupo o sencillamente un suceso crítico. Lo que siempre se produce no obstante, es que la víctima siempre y de manera irremisible, va perdiendo su confianza y autoestima, hasta llegar a sentirse prescindible e incluso responsable de lo que le ocurre.

¿Y del acosador?

Tampoco existe un perfil específico de acosador o de acosadora, y hemos tratado con más de 200. Suelen tener poca empatía, pero también hay que entender, que la retroalimentación del acosador es sencillamente percibir que la violencia es rentable.

¿Cómo debe actuar la víctima para defenderse? 

Siempre de manera asertiva: no debe permitirlo ni tampoco utilizar la violencia como solución al problema. La actitud asertiva no es solamente el lenguaje, sino algo global: la verticalidad de la postura, la focalización y sostenimiento de la mirada. El uso correcto del lenguaje, tanto en el continente –volumen, entonación y dirección-, como del contenido –frases de defensa verbal ante distintas burlas o intimidaciones-, y por último la protección del espacio personal, ya que éste es la última barrera para llega al acoso físico. Todo esto lo enseñamos a las víctimas en nuestro curso de habilidades asertivas. Unos cursos que tienen un reconocimiento académico absoluto por parte de varias universidades y que va a ser en breve presentado en uno de los más prestigiosos congresos internacionales de psicología.

¿Por qué en la mayoría de los casos los padres son los últimos en enterarse?

El acoso escolar por definición, se mantiene oculto a los ojos de los adultos. El acosador o acosadora maltrata a escondidas, muchas veces de manera furtiva. Es importante mantener un buen clima relacional con nuestros hijos e hijas, para que tengan la confianza de contarnos cualquier cosa que les ocurra. Y estar atentos a las señales de alerta que cité anteriormente, para intervenir cuanto antes.

¿Cómo conseguir que el niño cuente lo que le pasa?

Es fundamental generar un buen clima de comunicación con nuestros hijos y estar atentos a cualquier señal de alerta que se presente, para preguntarle y que se atreva a contárnoslo.

Antes, el acoso se producía de lunes a viernes y en horario escolar. Ahora está ‘activo’ en las redes las 24 horas del día, y, además, su alcance es mucho mayor ¿Crees que esto dificulta todos los esfuerzos para erradicarlo?

El ciberacoso es una forma más de acoso, que es muy peligrosa porque cumple los dos parámetros para generar un daño muy grande, que son la frecuencia y la intensidad. Pero no olvidemos que el acceso a las redes sociales suele llegar a los 11 o 12 años, por lo que es imprescindible hacer una prevención eficiente desde primero de primaria –como hacemos en AEPAE-, para que el día que un menor tenga en sus manos un smartphone, tenga muy claro qué es el acoso escolar y tenga conciencia del daño que puede ocasionar.

¿Qué soluciones se proponen desde la AEPAE?

Aplicar nuestro plan nacional para la prevención escolar, que interviene de forma profunda y medible, impartiendo formación preventiva al alumnado, al personal docente y no docente y a las familias. Empodera a las víctimas, reeduca a los acosadores y mide la intervención con una herramienta psicométrica precisa, antes y después de intervenir. Lo que ocurre es que los estamentos públicos en su gran mayoría, prefieren hacer otras intervenciones aparentes y políticamente correctas, para minimizar la incidencia y no alarmar a la sociedad, porque no olvidemos que como digo en mi libro, el acoso escolar mata.

Hoy mismo presentas tu libro “El acoso escolar mata” ¿A quién va dirigido? ¿Qué vamos a encontrarnos cuando lo leamos?

Va dirigido a las familias. Para que los padres sepan realmente qué es el acoso escolar y como pueden combatirlo. En los últimos años se han publicado multitud de libros sobre el acoso escolar: algunos muy  académicos, que no suscitan demasiado interés, y otros que son testimonios de personajes públicos. Mi libro sin embargo es un libro valiente, realista y práctico, basado en la experiencia de AEPAE con 4.000 víctimas de acoso escolar. Es un libro emotivo que transita entre la ternura y la esperanza. No dejará indiferente a nadie.

 

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