Los becarios del Dpto de Intervención Social nos cuentan su experiencia

Carlos Monge Hidalgo, cursa estudios de Psicología en la Universidad Nacional a Distancia (UNED), conoció la Fundación Canis Majoris a través del programa de prácticas de la Universidad. Ha realizado un total de 225 horas de prácticas en el Centro que tenemos El Álamo-CAFORTA. En palabras de Carlos esta experiencia ha supuesto para él «adquirir conocimientos sobre el trato idóneo a personas con daño cerebral y diversidad funcional, conocer los requisitos para ser un terapeuta canino competente y ampliar conocimientos sobre la idoneidad de tipo de perro y aprendizaje del mismo para laTerapia Asistida con Animales, además de contrastar conocimientos teóricos con la realidad de la psicología aplicada”. A nivel personal considera que ha supuesto una experiencia relevante y de trascendencia, tanto social como emocionalmente y le ha hecho reflexionar y comprender el significado de formar parte de un proyecto concreto y sus implicaciones. A nivel profesional ha adquirido competencias a través de la observación a las terapeutas y una nueva perspectiva a través del feedback con las terapeutas.

“Me impuse no tener expectativas al iniciar estas prácticas, si no considerar el momento, el presente en cada momento, lo que creo me ha dado una visión más clara de la realidad vivida”

¿Cómo ha sido la experiencia con el equipo del Dpto de Intervención Social?

Ha sido especialmente relevante para mí compartir estas semanas con las terapeutas. Nopuedo mostrar más que agradecimiento por su generosidad y paciencia, y admiración y respeto por su labor y compromiso.

¿Y la experiencia con los Terapeutas caninos?

Muy satisfactoria. Si habitualmente disfruto con la compañía de animales, aquí he podido hacerlo a la vez que aprendía.

¿Qué opinión tienes acerca de las actividades que se desarrollan en la Fundación Canis Majoris?

Me ha parecido interesante conocer como es el día a día del Centro y participar en sus quehaceres, además me ha permitido conocer lo que supone como proyecto.

Carolina Martínez Ortiz, cursa sus estudios de Psicología también en la UNED, estará un total de 180 horas realizando prácticas en el Dpto. de Intervención Social. Conoció a la Fundación a través de la bolsa de prácticas existente en su universidad, posteriormente nos ha seguido en redes sociales.

A nivel profesional ha supuesto su primera toma de contacto con el mundo real de la intervención con personas con diversidad funcional.

Según nos cuenta Carolina: “Tras tantos años de estudio teórico, al fin llega el gran momento de la puesta en escena. Es un momento mágico y cargado de ilusión. Las puertas se nos abren de la mano de un gran equipo de terapeutas que nos muestran su día a día y nos enseñan con una paciencia infinita y gran dedicación cada uno de los pormenores del día a día. Preparar con ellos las sesiones, observar cómo crean materiales para las terapias y cómo realizan unas dinámicas grupales extraordinarias ha sido toda una experiencia. Además, poder participar en esas sesiones ha sido un proceso de un valor incalculable, es increíble el haber sido partícipe del vínculo que se crea entre los usuarios y el perro de terapia y de cómo la evolución en los diagnósticos es siempre favorable. Profesionalmente te hace plantearte que aquí hay un proyecto de futuro para ti, que formarse en este campo es una apuesta con la que se puede soñar y que todo apunta a que el recorrido será apasionante”.

Carolina Martínez Ortiz con Mapa

“A nivel personal ha sido muy enriquecedor, en mi caso no cuento con ningún aval de conocimientos sobre el mundo del adiestramiento y, sin embargo, me voy con muchos más conocimientos de los que llegué y no sólo en relación al mundo canino, he tenido la oportunidad de conocer el fascinante mundo de las aves rapaces, me guardo como uno de los momentos más especiales el pasear a estas rapaces”.

¿Qué opinión tienes acerca de las actividades que se desarrollan en la Fundación?

Cuando se aúnan la preocupación por la salud y la calidad de vida (especialmente en personas con diversidad funcional y colectivos vulnerables) con la investigación científica y el trabajo poniendo el corazón el resultado que se obtiene necesariamente es muy atractivo. El crecimiento de esta Fundación en mi opinión va a ser exponencial sobre todo cuando se empiecen a materializar muchos de los proyectos que ya están en vías de desarrollo, además de los ya existentes.

¿Se ha cumplido tus expectativas?

Reconozco que mis expectativas antes de llegar eran muy altas. Cuando llega el ansiado momento de las prácticas en mi caso estaba deseando poder ver, poder hacer y cuantas más cosas mejor, sabiendo que venimos en un rol más bien observacional. Aquí nos han dejado nuestro propio espacio, han fomentado la iniciativa propia, nos han dejado participar con ellos y nos han tratado como iguales. Han puesto a nuestro alcance todas las facilidades para asistir a cuantas más terapias mejor e incluso para poder compaginar horarios con mi otro trabajo. Mis expectativas eran altas, pero se han cumplido con creces.

¿Cómo ha sido la experiencia con el equipo del Dpto de Intervención Social?

Izaskun, Paula, Irene, Esther y Ernesto, junto con Mía, Mini, Amazon, Mapa y Moon han sido los encargados de hacer que este proyecto sea tan especial. No solo han sido capaces de ayudarnos en la tarea de formación, sino que nos han hecho sentir como si formáramos parte de esta familia, cada uno tan distinto, con sus características personales y tan buen equipo en su conjunto. Siempre fluye la cooperación y la comunicación entre ellos

¿Y La experiencia con los animales de Terapia?

Al igual que me ha pasado con el equipo de Intervención Social, conocer cómo trabajan los distintos animales me ha aportado una visión más holística. Al final, aunque la estructura de las sesiones sea la misma para todos, cada uno de ellos (terapeuta y perro) aportan un toque único. Cada uno de los perros de terapia destaca por algún adjetivo: Mini, la bodeguera rescatada, destaca por la facilidad con la que empatiza con los usuarios, Mapa conquista con su belleza negra y porque es amor puro transmitido con solo mirar a sus ojos, Mía, la labradora canela, es un gustazo verla en sesión: inteligencia al extremo. Amazon, el teckel, conquista por lo gracioso y zalamero que es, y Moon, el Jack Rusell, es la mar de habilidoso y audaz.

 

1 comment(s)

Necesitamos gente con este entusiasmo y ganas ,pero para ello es necesario que los estamentos muestren más ayudas y colaboraciones con estás fundaciones

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